Vivimos en la sociedad de la información y la educación sexual forma parte del currículo educativo, persisten entre las adolescentes ideas erróneas e incluso absurdas acerca de la sexualidad. Pero incluso cuando hay educación sexual, no es seguro que se traduzca en una conducta adecuada. Porque la información es una condición indispensable pero no suficiente. Informar no es lo mismo que formar, y eso es especialmente importante en un tiempo en que los jóvenes tienen la oportunidad de ejercer, a edades muy tempranas, una libertad para la que a veces no están emocionalmente maduros. La edad media de la primera relación sexual está en los 16 años. Descartada, por inútil, la vana pretensión de recurrir a los viejos modelos represivos para protegerles.
La inmadurez biológica y psicológica, la inseguridad y las presiones de orden familiar y social parecen incidir en la aparición del aborto en adolescentes. La falta de educación y la formación deficiente en valores también se han asociado a dicha situación. Entre las consecuencias biológicas del aborto se incluyen hemorragias, infecciones, dolor pélvico crónico e infertilidad; entre las psicológicas, baja autoestima, ansiedad, irritabilidad y depresión, y entre las sociales, aislamiento, estigmatización y pérdida del rol previo.
El aborto en adolescentes es un problema multifactorial complejo, cuyas consecuencias afectan las dimensiones biológica, psicológica, familiar y social de las mujeres afectadas.
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